Autor: Páng Míng (庞明)
Fuente: 《智能气功科学》, n.º 1, 1998.
Título original: 气功抗癌机理分析 — 气功外气治疗癌症的可行性与可靠性探析
Exploración de la viabilidad y la fiabilidad del tratamiento del cáncer mediante el Qì externo del QìGōng
El cuerpo humano es un estado de existencia del Hùn Yuán Qì, que se manifiesta de dos formas: sin forma y con forma. Mediante el ajuste y la transformación del Hùn Yuán Qì humano puede alcanzarse el propósito de ajustar y transformar los diversos tejidos del cuerpo y sus funciones. El ser humano es también un producto de la evolución y transformación del Hùn Yuán Qì primordial de la naturaleza. Este puede actuar directamente sobre el cuerpo humano y provocar diversos cambios. Su aplicación clínica constituye el tratamiento de enfermedades mediante el Qì externo del ZhìNéng QìGōng. Sobre esta base, el presente artículo se centra en el Hùn Yuán Qì, considerado el fundamento del cuerpo humano, para explorar la viabilidad y la fiabilidad del tratamiento del cáncer mediante el Qì externo del ZhìNéng QìGōng.
I. Exploración de la viabilidad
La viabilidad del tratamiento de las enfermedades humanas mediante el Qì externo del ZhìNéng QìGōng se manifiesta en dos aspectos: por una parte, la acción del Hùn Yuán Qì de la naturaleza sobre el cuerpo humano; por otra, los mecanismos de cambio del Hùn Yuán Qì interno después de recibir esa acción. El primero ha sido explicado con gran profundidad por el maestro Páng en el capítulo «Terapéutica del ZhìNéng QìGōng» de su libro Ciencia y tecnología del ZhìNéng QìGōng: capacidades extraordinarias. Aquí se examina únicamente el segundo, combinándolo con la propia experiencia clínica de tratamiento mediante QìGōng, desde los aspectos siguientes.
1. La totalidad del Hùn Yuán Qì humano y su mecanismo de cambio al recibir Qì externo
Desde la perspectiva de la totalidad Hùn Yuán, el cuerpo humano constituye una totalidad. En una persona sana, su dinámica interna de Qì es uniforme y coherente; se caracteriza por ser suave y fina, abundante y plenamente integrada —con cierta densidad y una totalidad armoniosa y unificada—, equilibrada y pura —fresca sin ser fría, cálida sin ser reseca—, así como viva, natural y llena de vitalidad. Aquí, «natural» significa que mantiene cierta comunicación e identidad con el Hùn Yuán Qì primordial de la naturaleza. El Hùn Yuán Qì de los tejidos locales concuerda con el del cuerpo en su conjunto; ambos poseen comunicación e identidad.
Nota del autor: estas características pueden percibirse mediante los recursos del QìGōng, aunque resulta difícil describirlas con precisión. Tanto esta descripción como las posteriores sobre los distintos tipos de Hùn Yuán Qì son explicaciones generales y analógicas; su verdadera condición solo puede reconocerse personalmente en la práctica clínica.
Cuando estas características se alteran por causas internas o externas, es decir, cuando el Hùn Yuán Qì de un tejido local o del conjunto del cuerpo cambia de naturaleza y pierde sus propiedades normales, aparecen diversas enfermedades. Puede tratarse de una lesión local o de una disminución de las funciones vitales generales.
En la práctica clínica, mediante la percepción consciente puede encontrarse que el Hùn Yuán Qì de los tejidos enfermos, comparado con el normal, presenta características de discordancia, aspereza, desorden, predominio de Yīn o Yáng, debilidad y falta de uniformidad. Mediante la percepción con las manos pueden encontrarse sensaciones de frío, frescor, fuego, calor, humedad y sequedad, así como dolorimiento, entumecimiento, distensión o pinchazos. Si la enfermedad es local, también se manifiesta una falta de concordancia entre el Hùn Yuán Qì del tejido afectado y el del cuerpo completo. Si disminuyen las funciones vitales generales, aparece una diferencia de nivel y naturaleza entre su Hùn Yuán Qì global y el de una persona sana.
En las enfermedades locales, cuando se emite Qì externo sobre los tejidos enfermos, bajo el trasfondo del carácter holográfico del Yì Yuán Tǐ del practicante, el Hùn Yuán Qì del tejido cambia gradualmente según las instrucciones de su conciencia. Sus características patológicas desaparecen de forma progresiva; se vuelve suave y uniforme y tiende al equilibrio. Cuando este cambio alcanza cierto grado y concuerda con el estado del Hùn Yuán Qì de todo el cuerpo, el dolor y la enfermedad de la persona se eliminan.
Nota del autor: el carácter holográfico del Yì Yuán Tǐ concuerda con el estado del Hùn Yuán Qì primordial de la naturaleza; ambos poseen identidad. En la práctica clínica, basta con que el practicante forme, con plena concentración, una totalidad de unidad interior y exterior, en un estado tenue y de atención unificada: el cuerpo completamente relajado, como presente y ausente a la vez, aparentemente fusionado con el espacio; su Hùn Yuán Qì interno uniforme y coherente, comunicado y fusionado con el del espacio; el espíritu muy concentrado y, al mismo tiempo, abierto, claro y sutil. Al entrar en este estado, su conciencia puede ejercer una gran acción sobre los distintos niveles del Hùn Yuán Qì humano, incluido el nivel espiritual.
En una enfermedad del conjunto, cuando se emite Qì externo sobre el Hùn Yuán Qì humano, este también experimenta cambios correspondientes a las instrucciones de la conciencia. Cuando alcanza un nivel acorde con el Hùn Yuán Qì humano normal, mejoran las funciones vitales generales y se elimina la enfermedad global.
En la práctica terapéutica del QìGōng, la aplicación clínica de este método a numerosos pacientes y enfermedades ha producido, según la experiencia del autor, buenos resultados, en los que la enfermedad desaparece con la llegada del Qì.
Ciertamente, la situación de muchos pacientes es compleja: pueden existir varias zonas enfermas o una composición compleja del Hùn Yuán Qì en el lugar afectado. Por ejemplo, en la artritis reumatoide, el Qì del foco principal presenta sensaciones de entumecimiento, pinchazos y calor, mientras que el de sus alrededores presenta frío, frescor y oscuridad. Una enfermedad prolongada también puede reducir considerablemente las funciones vitales generales.
Aun así, siempre que se emita Qì externo para ajustar y transformar el Hùn Yuán Qì patológico hasta normalizarlo, combinando el tratamiento local con la regulación global, no solo pueden eliminarse las enfermedades locales, sino también mejorar de manera integral las funciones vitales y aumentar la vitalidad.
2. Características microscópicas del Hùn Yuán Qì humano y su mecanismo de cambio al recibir Qì externo
En el plano microscópico, el Hùn Yuán Qì puede distinguirse como grueso o fino. Nota del autor: estos términos son descripciones analógicas; en realidad, el Hùn Yuán Qì carece de forma e imagen, aunque en ese mundo sin forma existen diferencias sutiles entre pesadez y turbiedad, y claridad y luminosidad. Aquí se representan mediante las palabras «grueso» y «fino».
En condiciones normales, el Hùn Yuán Qì humano es suave, fino y puro; el patológico es pesado, turbio, áspero y desordenado; el primordial de la naturaleza es sumamente sutil. En la práctica clínica, bajo la guía de la conciencia, se utiliza el Hùn Yuán Qì sutil de la naturaleza para impactar, penetrar y fragmentar el Qì pesado, turbio y áspero del tejido enfermo. De este modo, cambia de grueso a fino, de pesado y turbio a suave y claro, y de desordenado a puro. Cuando se restituye por completo al estado normal, suave y fino, desaparece la enfermedad.
En la práctica, este método ha producido generalmente buenos resultados en el tratamiento de pacientes. A partir de lo anterior, el autor considera que el tratamiento de enfermedades mediante el Qì externo del ZhìNéng QìGōng es viable y eficaz, también para pacientes con cáncer.
3. Exploración de la fiabilidad del tratamiento del cáncer mediante Qì externo
A continuación se explora su viabilidad a partir de las características del Hùn Yuán Qì de los tejidos cancerosos y de los mecanismos de su transformación durante la emisión de Qì externo.
Según las observaciones clínicas del autor, el Hùn Yuán Qì del tejido canceroso presenta opresión, pesadez, turbiedad, aspereza, desorden, falta de uniformidad y una tendencia a la sequedad y al Yáng. Posee una fuerte capacidad de irradiación y penetración, capaz de atravesar las células del cuerpo o su Hùn Yuán Qì. Al percibirlo con las manos aparecen sensaciones de entumecimiento, distensión y pinchazos; cuanto más grave es la enfermedad, mayores son esas sensaciones. Su capacidad de irradiación y penetración le permite asimilar el Hùn Yuán Qì humano. Nota del autor: estas características suelen ser más evidentes en las fases avanzadas; algunas no son claras en fases tempranas e intermedias.
En personas comunes también pueden encontrarse a veces factores Hùn Yuán semejantes a los del cáncer, entendidos como las unidades mínimas o los factores básicos que forman el Hùn Yuán Qì del tejido canceroso. ¿Por qué no producen entonces cáncer o sus consecuencias? El autor distingue dos formas de existencia: una libre y dispersa, sin vitalidad, que en general no afecta por el momento las funciones vitales; y otra agrupada. Cuando numerosos factores de esas características se concentran o adhieren a una zona —posiblemente porque el Qì correcto del tejido es insuficiente o porque una circulación deficiente de Qì y sangre reduce su función— y alcanzan cierta densidad, se mezclan y combinan con parte del Hùn Yuán Qì del tejido. Forman así una agrupación especial, un tejido nuevo con fuerte vitalidad: el tejido canceroso. Una vez formado, asimila continuamente el Hùn Yuán Qì normal para crecer; los tejidos normales pierden su nutrición de Qì, se debilitan progresivamente y pueden morir.
El autor describe diferentes formas de distribución: un foco principal agrupado —detectable por la medicina moderna cuando alcanza cierto desarrollo—, células cancerosas libres en proceso de metástasis y factores Hùn Yuán cancerosos libres y dispersos. En correspondencia, describe estas formas de cambio y desarrollo:
- El foco principal crece rápidamente y se extiende directamente a los tejidos próximos, comprometiendo y destruyendo sus funciones.
- Las células cancerosas se trasladan por la sangre, la linfa u otras vías a diferentes partes del cuerpo y forman nuevos focos.
- Los factores Hùn Yuán cancerosos libres y dispersos se irradian hacia otras zonas. Cuando se agrupan y alcanzan cierta densidad, forman nuevos focos.
- En el conjunto del organismo, el crecimiento del cáncer se entiende como un proceso continuo de asimilación del Hùn Yuán Qì humano. Cuando el Qì canceroso predomina y el normal queda en desventaja, se pierden las funciones vitales generales y la vitalidad.
El texto denomina «virus del cáncer» a aquello que, por su fuerte vitalidad —su capacidad de irradiación y penetración—, se extiende rápidamente por el cuerpo y termina poniendo en peligro la vida.
Aunque atribuye al cáncer muchas características, también le atribuye debilidades: sus funciones vitales serían incompletas. El original afirma que las células cancerosas son células inmaduras, sin membrana y con una estructura tisular imperfecta; describe su Hùn Yuán Qì como pesado, turbio, áspero, laxo y desordenado, con escasa integración. Por ello considera fácil transformarlo mediante el Hùn Yuán Qì sutil de la naturaleza. Si la conciencia del practicante puede entrar y penetrar en él, impactarlo repetidamente —preferentemente mediante pulsos— y fragmentarlo, el Qì del tejido canceroso sería asimilado por la conciencia y transformado gradualmente en Hùn Yuán Qì normal. De lograrse esto, el autor sostiene que el cáncer quedaría curado.
Para su aplicación clínica, el autor propone los siguientes pasos:
- Eliminar los factores Hùn Yuán cancerosos libres de la periferia. Como aún no forman un tejido fijo y visible y no poseen vitalidad, podrían transformarse directamente con el Hùn Yuán Qì de la naturaleza, sin pasar por un proceso de transformación entre lo existente y lo no existente.
- Eliminar las células que ya han hecho metástasis. Aunque se hayan trasladado, todavía no estarían asentadas y su vitalidad no sería fuerte. Desde esta perspectiva del Hùn Yuán Qì, no tendrían ventaja sobre el tejido donde se encuentran y serían más fáciles de cambiar y eliminar. Estos dos primeros pasos eliminarían los focos periféricos y los peligros latentes, protegerían otros tejidos y aumentarían la capacidad general de resistir el cáncer.
- Formar un campo de Hùn Yuán Qì alrededor del foco principal, incluido su Qì periférico disperso, para impedir su extensión, y después concentrar la acción en eliminarlo.
- Ajustar integralmente el Hùn Yuán Qì del paciente para fortalecerlo y normalizarlo, aumentar su capacidad de resistir el cáncer y consolidar los resultados.
El autor añade que, en la aplicación concreta, el procedimiento puede ser menos complejo, no seguir ese orden o combinar varios recursos. Su uso depende de la comprensión y experiencia del practicante.
Con este análisis de viabilidad, el autor afirma que el cáncer no es necesariamente una enfermedad incurable. Sin embargo, reconoce que lograr su eliminación completa mediante Qì externo no es sencillo: exige un nivel de práctica que permita transformar el cáncer y un conocimiento completo y profundo de la situación de la persona. Considera que, si se cumplen esas condiciones, la curación mediante Qì externo puede hacerse realidad.
II. Exploración de la fiabilidad
El autor sitúa la fiabilidad en dos aspectos. Primero, el Qì externo movilizado por el ZhìNéng QìGōng sería un Hùn Yuán Qì relativamente primordial de la naturaleza, capaz de mezclarse con la conciencia humana y actuar sobre los seres y las cosas según los deseos de la persona, produciendo transformaciones; por ello lo presenta como un remedio extraordinario para el cáncer. Segundo, mediante un diagnóstico especial de QìGōng sería posible conocer de manera precisa y completa la situación del cáncer en el cuerpo, ofreciendo así una garantía para su tratamiento mediante Qì externo.
La práctica de ciertos métodos del ZhìNéng QìGōng permitiría reconocer características y estados del Hùn Yuán Qì primordial: ausencia de forma e imagen, condición tenue, transparencia sin obstáculos, uniformidad, equilibrio, pureza y finura. Tras reconocerlos, se formaría en el fondo de la conciencia un sistema de referencia capaz de reflejar y percibir las características del Hùn Yuán Qì de distintos niveles de la naturaleza, incluido el ser humano. Esa percepción podría ser directa, mediante la conciencia, o indirecta, mediante una parte del cuerpo, como las manos.
Con esa capacidad se podría reflejar de forma precisa, profunda y fiel el Hùn Yuán Qì humano normal, tanto en tejidos locales como en sus distintos niveles. El autor denomina a esto diagnóstico por QìGōng: un método para diagnosticar enfermedades mediante la percepción del Hùn Yuán Qì. Aclara que existen muchos métodos y que este es solo uno. Tomando el estado normal como referencia, se identificaría el Qì patológico del paciente. Mediante comparación con la medicina moderna, se determinarían el nombre de la enfermedad, su localización precisa, extensión, naturaleza, síntomas, evolución, daños y factores causales. Esto requiere conocimientos del cuerpo y de medicina. El autor añade que, aunque establecer el nombre de la enfermedad no estaría relacionado con el tratamiento, podría obtener la confianza del paciente y de la sociedad.
Según el texto, la ventaja del método sería conocer directamente el estado del Hùn Yuán Qì, considerado el nivel fundamental del cuerpo. Esto permitiría descubrir enfermedades con forma o sin forma y reflejar alteraciones muy pequeñas, como factores Hùn Yuán cancerosos, células metastásicas y cáncer temprano. Teóricamente, el autor considera que permitiría diagnosticar todas las enfermedades.
Con ese recurso, sostiene que existiría una garantía de fiabilidad para la curación del cáncer mediante Qì externo del ZhìNéng QìGōng.
Su aplicación clínica permitiría conocer integralmente al paciente, incluidos los siguientes aspectos:
- Su estado mental, la calidad de su Hùn Yuán Qì global y su capacidad de resistir enfermedades.
- La distribución del foco principal, su infiltración en zonas relacionadas, los daños ocasionados y su tendencia de desarrollo, incluida la metástasis.
- La situación de las células cancerosas que se han trasladado a otras partes.
- La situación de los factores Hùn Yuán cancerosos libres y dispersos.
Con este diagnóstico, el autor propone utilizar la conciencia para rastrear y perseguir el cáncer, combatirlo por partes y eliminarlo por niveles. También considera indispensable, e incluso central, ajustar el estado mental —incluida la eliminación de la enfermedad del Yì Yuán Tǐ— y mejorar la calidad global del Hùn Yuán Qì para aumentar la resistencia del paciente.
Como conclusión, el autor afirma que el tratamiento del cáncer mediante Qì externo del ZhìNéng QìGōng es viable y fiable. Lo condiciona a que el practicante tenga un nivel suficiente para transformar el Hùn Yuán Qì canceroso en normal y capacidad diagnóstica para percibir de manera fiel, precisa, profunda y completa la situación del cáncer en el organismo.
Aclara que el artículo explora principalmente estos puntos desde el razonamiento teórico, mientras que los resultados concretos dependerían de manera decisiva de las condiciones del paciente. Si la calidad global de su Hùn Yuán Qì es muy baja, cita: «Aunque la persona esté viva, si la actividad de la conciencia y la actividad vital han perdido la capacidad de constituir una totalidad estrechamente relacionada, la verdadera vida como persona habrá perdido su significado. En ese estado, el Qì externo también difícilmente puede producir efecto». La cita procede de Ciencia y tecnología del ZhìNéng QìGōng: capacidades extraordinarias, página 172. Añade que el coma no equivale a una interrupción del vínculo entre conciencia y actividad vital.
El autor sostiene también que la falta de cooperación o una actitud de oposición durante el tratamiento dificultarían los resultados. Por ello pide al practicante juzgar con sensatez la situación, ajustar razonablemente el estado mental del paciente, aplicar de forma adecuada sus habilidades y profundizar continuamente en la comprensión de sus reglas. Solo así considera viable y fiable el tratamiento del cáncer mediante Qì externo.
Nota del autor: en muchos casos, el tratamiento mediante QìGōng podría producir buenos resultados sin diagnóstico. Sin embargo, atribuye a la fuerte carga emocional del paciente con cáncer y de sus familiares un campo de enfermedad desfavorable, que dificultaría los resultados y favorecería las recaídas; por ello considera necesario conocer ampliamente su situación clínica.
Anexo I. Algunos requisitos y medidas auxiliares para los pacientes con cáncer durante el tratamiento
Para lograr los mejores resultados clínicos, el autor plantea requisitos tanto para el practicante como para el paciente y propone las siguientes medidas auxiliares.
1. Mantener un buen estado mental
El texto considera al espíritu rector de la actividad vital y atribuye al estado mental y a la orientación de la conciencia un papel decisivo. Un buen estado mental, seguir las reglas del QìGōng y establecer su modelo de pensamiento tendrían una influencia favorable. Desde esta perspectiva terapéutica, distingue tres niveles de enfermedad: de la forma, del Qì y del Yì Yuán Tǐ. Aunque afirma que todos pueden transformarse mediante Hùn Yuán Qì, considera que la enfermedad del Yì Yuán Tǐ exige un Qì muy fino y no es fácil de modificar.
Mediante el diálogo, el paciente comprendería y aceptaría las explicaciones del ZhìNéng QìGōng —como su concepción de la enfermedad—, aceptaría activamente el tratamiento y utilizaría la conciencia para ajustarse, incluido entrar en cierto estado durante la sesión. El autor afirma que así podría eliminarse la enfermedad del Yì Yuán Tǐ y producirse resultados buenos o extraordinarios. Por ello sostiene que el ZhìNéng QìGōng atiende primero la enfermedad del corazón o de la mente y sitúa este trabajo en el centro del tratamiento.
Nota del autor: en pacientes con cáncer, la enfermedad del Yì Yuán Tǐ se entiende como la huella de la enfermedad y su información relacionada —por ejemplo, la idea de que el cáncer no puede curarse—, vinculadas patológicamente con la conciencia. Si desaparecen las alteraciones de la forma y del Qì, pero no esta huella, el autor considera posible una recaída. También atribuye las dificultades terapéuticas o la ausencia de resultados a que no cambien de raíz el pensamiento y el Yì Yuán Tǐ del paciente.
2. Mejorar la alimentación
El autor señala que una alimentación inadecuada perjudica la salud y que, tras enfermar, los médicos pueden establecer indicaciones y restricciones. Propone ajustar la alimentación de quienes reciben Qì externo para que sea normal, razonable y nutritiva, y también orientada al QìGōng, lo que describe como consumir alimentos abundantes en Hùn Yuán Qì, frescura y vitalidad.
3. Cambiar los hábitos cotidianos y los hábitos perjudiciales
El texto relaciona la enfermedad con los hábitos de vida y los hábitos perjudiciales. Propone una vida ordenada y razonable y eliminar los hábitos dañinos para fortalecer el cuerpo y reducir factores causales de enfermedad.
El autor insiste especialmente en moderar el deseo sexual y conservar la esencia para proteger la vida; durante el periodo de tratamiento prescribe abstenerse de relaciones sexuales.
4. Orientar al paciente en la práctica de QìGōng
El autor afirma que la práctica puede mejorar integralmente las condiciones de la persona y su resistencia a las enfermedades, y que posee por sí misma efectos de fortalecimiento y eliminación de la enfermedad. Añade que practicar permitiría recibir plenamente el Qì externo durante el tratamiento, alcanzar mejores resultados y consolidarlos. Por ello propone orientar activamente a los pacientes en su práctica.
Anexo II. Análisis de las causas de recaída tras la recuperación de pacientes con cáncer, incluida la recuperación mediante la práctica
- El foco principal —la enfermedad de la forma— no se ha eliminado por completo. El autor plantea que, aunque las pruebas médicas indiquen su desaparición, podrían quedar raíces o pequeños nudos semejantes a raíces de un árbol. Afirma que, si su diámetro es inferior a 6 mm, no serían detectables mediante los recursos de la medicina moderna. Si el tratamiento termina ahí, considera muy probable la recaída.
- El foco principal —la enfermedad de la forma— no se ha transformado. Su naturaleza cancerosa no habría cambiado de manera completa y fundamental. Tras emitir Qì o practicar, el aumento del Qì correcto de los tejidos relacionados inhibiría el cáncer y normalizaría temporalmente los indicadores médicos. Como ejemplo, describe pacientes con cáncer hepático avanzado cuyo tumor desaparece, pero cuyo hígado seguiría alterado; cuando el Qì correcto se debilita, el cáncer podría desarrollarse de nuevo. Por ello considera esencial eliminar la vitalidad del cáncer mediante la emisión de Qì o la práctica.
- Permanece un campo de enfermedad cancerosa —Qì patológico— en el foco principal. Aunque desaparezca la lesión visible, persistiría a su alrededor un campo disperso. En condiciones favorables, el autor plantea que podría reagruparse, pasar de lo no existente a lo existente y formar otra lesión visible.
- No se han eliminado las células que hicieron metástasis —enfermedad de la forma—. El texto señala que podrían pasar inadvertidas para las pruebas médicas y crecer en otros lugares. También les atribuye un fenómeno de retorno: si desaparece la lesión principal pero permanece su campo, regresarían a esa zona, reforzarían el predominio del cáncer y permitirían que el foco se desarrollara de nuevo.
- No se han eliminado los factores Hùn Yuán cancerosos —enfermedad del Qì—. Los factores libres y dispersos podrían producir nuevas lesiones y también retornar para reforzar el predominio del Hùn Yuán Qì canceroso del foco principal.
- No se ha eliminado la enfermedad del Yì Yuán Tǐ.
Fin del artículo. Extraído de 《智能气功科学》, n.º 1, 1998.
Este artículo se comparte con fines educativos, históricos y de divulgación del conocimiento del ZhìNéng QìGōng. Espíritu ZhìNéng QìGōng no reclama su autoría.
Aviso
Este contenido es informativo. La práctica de QìGōng no sustituye la atención médica ni los tratamientos médicos.
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